Duelo

Terapia de duelo

Perder a alguien o algo importante deja una huella profunda. Acompaño el proceso de duelo a tu ritmo, dando lugar al dolor y ayudándote a reencontrar, poco a poco, un sentido para seguir.

Cómo acompaño

Transitar la pérdida con cuidado

Dar lugar al dolor

Un espacio donde poder expresar lo que sientes sin prisa y sin que nadie te diga cómo deberías estar.

Reencontrar el sentido

Acompaño el camino para integrar la pérdida y volver a conectar con la vida a tu manera.

cómo trabajo contigo

Tres momentos en el acompañamiento del duelo

01

Sostener y dar espacio

El primer trabajo es crear un lugar donde el dolor pueda existir sin ser reducido ni acelerado. Explorar qué sientes, ponerle nombre y reconocer la pérdida en su dimensión real es el punto de partida necesario.

02

Elaborar la pérdida

Elaborar no significa olvidar ni superar. Significa integrar lo ocurrido: revisar el vínculo, entender cómo ha cambiado tu mundo y trabajar los aspectos que mantienen el duelo bloqueado, como la culpa, la rabia o la incertidumbre.

03

Reconstruir el vínculo y seguir

El objetivo no es dejar atrás a quien o lo que has perdido, sino encontrar la forma de mantener ese vínculo de manera diferente mientras recuperas capacidad para vivir, relacionarte y proyectarte hacia adelante.

cuando el dolor persiste

El duelo no tiene una forma única ni un tiempo fijo

Duelo reciente y desbordante

En las primeras semanas o meses tras una pérdida, el dolor puede sentirse muy difícil de sostener. Acompañarte en ese momento inicial es tan importante como cualquier otro paso del proceso.

Duelo complicado o bloqueado

Cuando el tiempo pasa y el malestar no cede, o cuando la pérdida interfiere de forma sostenida en el trabajo, las relaciones o el descanso, puede ser útil explorar qué lo está dificultando.

Duelo anticipado y perinatal

La muerte esperada de alguien enfermo genera su propio tipo de sufrimiento antes de que ocurra. Las pérdidas perinatales, con frecuencia invisibilizadas, también merecen un espacio de reconocimiento y elaboración.

Ruptura y otras pérdidas relacionales

El fin de una relación importante puede implicar un duelo real: pérdida de proyecto de vida, de identidad compartida, de vínculos secundarios. No se trata solo de tristeza; hay mucho más que elaborar.

“Acompaño el duelo a tu ritmo: dar lugar al dolor es el primer paso para reencontrar un sentido.”

Elena Guerrero

dudas frecuentes

Preguntas que aparecen a menudo en consulta

No existe un umbral único. Consultar tiene sentido cuando el malestar es muy intenso, cuando lleva muchos meses sin modificarse, o cuando interfiere de forma clara en tu vida cotidiana. También puede ser útil acudir simplemente porque necesitas un espacio donde el duelo no tenga que justificarse ni acortarse.

No hay una duración estándar: depende de la naturaleza de la pérdida, del tipo de vínculo, de la historia personal y de lo que vaya apareciendo en consulta. Algunos procesos son más breves; otros requieren más tiempo para asentarse. Lo trabajamos a un ritmo que tenga sentido para ti.

Sí, son reacciones que aparecen con más frecuencia de lo que se suele decir en voz alta. La culpa puede estar relacionada con cosas que se hicieron o no se hicieron, con lo que se dijo o no se dijo. El alivio, especialmente en pérdidas tras una enfermedad larga, no indica falta de amor. Trabajar estas emociones sin juzgarlas es parte central del proceso.

Sí. El fin de una relación importante activa mecanismos de pérdida muy similares a los de otras formas de duelo. En consulta se trabaja la separación con la misma seriedad y profundidad que cualquier otra pérdida significativa, sin establecer jerarquías sobre qué dolores merecen atención y cuáles no.

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